*LOL*.-
Al flipper no se juega sólo con las manos, sino también con el pubis. En el flipper el problema no consiste en detener la bola antes de que sea engullida por el agujero, ni en volver a lanzarla hacia el centro del campo con la furia de un defensa, sino en obligarla a entretenerse arriba, donde las metas luminosas son más abundantes, rebotando de unas a otras, vagando desconcertada y demente, pero por propia voluntad. Y eso se obtiene, no imponiendo golpes a la bola, sino transmitiendo vibraciones a la caja, y dulcemente, que el flipper no se dé cuenta y no se quede en tilt. Se puede hacer sólo con el pubis, o más bien, con un movimiento de caderas, de modo que el pubis, más que golpear, frote, manteniéndose siempre más acá del orgasmo. Y si las caderas se mueven como Dios manda, más que el pubis son los glúteos los que dan el golpe hacia adelante pero con gracia, de manera que cuando el impulso llega al pubis ya está amortiguado, como en la homeopatía, donde cuanto más se diluye la solución, y ya la sustancia casi se ha disuelto en el agua que se ha ido añadiendo poco a poco, hasta desaparecer casi por completo, más potente es el efecto terapéutico. Así es como una corriente infinitesimal pasa del pubis a la caja, y el flipper obedece sin neurosis, la bola corre contra natura, contra la inercia, contra la gravedad, contra las leyes de la dinámica, contra la astucia del constructor que la pensó fugaz, y se embraga de vis movendi, permanece en el juego por tiempos memorables e inmemoriales. Pero es necesario que sea un pubis femenino, que no interponga cuerpos cavernosos entre el ilio y la máquina, y que en medio no haya materia eréctil sino sólo piel, nervios, huesos, enfundados en un par de vaqueros, y un furor erótico sublimado, una frigidez maliciosa, una desinteresada capacidad de adaptación a la sensibilidad de la pareja, un gusto por encender su deseo sin padecer el exceso del propio: la amazona debe enloquecer al flipper y gozar de antemano de que después lo abandonará.-
Venerada y terrible, disparadora de la angustia y del escenario indisciplinado de la fantasía del leprosario. Su exo(ro)tismo era exasperante, una sobreabundancia plebeya afeitada que proyecta una mujer que es tanto representación como hipótesis, que fascina y repele a la vez. Una mujer de collage cubista, de belleza caótica y trasgresiva, desorganizada por la yuxtaposición sin plan, por los retazos carcomidos, por la ruptura de la ley tácita de lo angustioso.-
Solo quiero saber si fuiste feliz alguna vez. Quiero arrancarte el resultado último, el fondo secreto de una hazaña que signó mi existencia, tan distinta a la tuya, pero regida por tu órbita.
Yo, la postergada por culpa de nacer, la que recorrió como intrusa los mismos lugares marcados por tu peregrinake como por un mito nefasto, yo, tu hija, la que limpió las baldosas de la casa en que naciste y lustró las barandas de las escaleras holladas por ti, la que arremetía con los dientes para que no te insultaran, quisiera decirte todo esto ahora.
Y no puedo.
Quisiera llamarte madre una vez, aunque fuera una sola vez antes de verte morir.
Y siento que hago literatura.-
¿Hace falta hacer de tu blog un “super – docente – con – conciencia - social – que – trabaja – en – Budge – y – vive – en – Palermo”?
Sos una mogólica de mierda.-
How many cannibals does your body feed? – Enterate acá.-