Estoy enferma. Pero, enferma, enferma. Onda mal. Desde el lunes que estoy en el vergel de la muerte, biológica y fashionisticamente hablando: tengo los ojos y la nariz congestionada, me han salido granitos, las uñas demasiado largas, mi conjunto se reduce a joggings y buzos imposibles, no me peino ni ahí, los lentes de contacto son una nebulosa en el recuerdo, mis medias tienen un agujero por el que se asoma, intrépido, el dedo gordo, me duele la espalda, toso como un estibador borracho, me quejo de dolores musculares varios y de aburrimiento (no soporto no hacer nada), estoy demandante, caprichosa, pedigüeña, dormilona, francamente insoportable.
El tipo, que me viene soportando con ecuanimidad, con una calma que el mismísimo Job envidiaría: “Enfermita sos preciosa”.-
Ahhhhhh!
No ve que es un ternuror?
Medio chicato nomás, pero tierno.
=P
bravo! chin chin por + hombres enamorados.
a santè
Jejeje groso